1050 Discos Cardinales

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Presentación en el Savoy de Madrid

Temblorosos, al volante de un minúsculo coche biplaza con más de quince años de viajes. Hablando de músicas que están por llegar gracias a otras que ya se grabaron. Con dolor de riñones por la tensión que produce una ciudad sitiada a la contaminación, con la ilusión de alcanzar el lugar donde queríamos estar. Conseguimos aparcar en zona azul, justo al lado del Savoy, para abrazar a nuestro querido Juanjo Mestre.

La mesa de presentación de 1050 Discos Cardinales

Un par de Peronis con tapita, pizza estupenda que evocó la adorada Florencia; las canciones del Landscapes & Still-life de Willie B. Planas recordando los primeros años de CDS RadioShow, un par de caladas hondas a la tarde y una rubia delgaducha por llegar.

La coqueta y cálida sala del club madrileño exhalaba música por los cuatro costados. Mestre lucía chapa en la solapa de Love, la banda del imperial Arthur Lee. Spinosa se abrigaba con la camiseta de Springsteen comprada en la última gira que trajo al boss a Madrid. Aguilar lucía la insignia de los Kinks en el cuello de su abrigo, regalo de un querido oyente, de los que saben lo que escuchan. Así, con otra cerveza, nos introdujimos en la presentación de libro 1050 Discos Cardinales.

Aguilar, Mestre y Spinosa

El valenciano se pertrechó de buenos amigos para comenzar la presentación de su obra. Blandió argumentos contra quienes han dicho que el rock murió con la llegada de los 80 y que fue enterrado en los 90. Y es que hoy día se sigue haciendo buen rock and roll, y ese espíritu lo atesoran cientos de bandas repartidas por este planeta extraño. Si, extraño porque en la presentación se habló de The Beatles y The Rolling Stones, bandas que siguen viviendo el éxito gracias a que sus leyendas son populares, accesibles al gran público. Pero otras aventuras como las de Nick Drake, Jethro Tull o, si nos apuran The Velvet Underground, tienen la firma de héroes subterráneos, hay mucho que cavar para que las nuevas generaciones lleguen a bajar las escaleras para conocerlos.  

Entre los invitados se encontraba Javier de Gregorio, bloguero que escribe sobre música desde la experiencia y que dejó píldoras estupendas sobre la literatura musical. Una de ellas fue que lo mejor que se está escribiendo hoy día se encuentra en los blogs de música. De 1050 Discos Cardinales dijo que era un muy buen libro de cromos, una definición que nos resultó certera y divertida. Todos recordamos nuestros álbumes de cromos de la infancia, en ellos coleccionábamos futbolistas, personajes de las series de televisión o dinosaurios. La imagen se nos coló, perfecta, en el hueco que le hemos hecho al libro para terminar de definirlo.

Hubo buena música en directo con Willie B. Planas, Paul Zinnard, y una sorpresa muy grata que fue conocer a la gente de Hotel Valmont, los madrileños colocaron todos los discos que acercaron al Savoy. En la redacción ya suena Señales, un disco que tiene su tiempo y varias joyas que nos evocan grandes paisajes de juventud. Es por ello que entendamos a Juanjo al incluirlos como disco cardinal.

En definitiva, fue una velada deliciosa. La rubia llegó, disfrutó y se compró un disco. Juanjo se lo firmó y se llevó dos besos. De vuelta a casa sonaba en el pequeño biplaza ‘El bosque de nunca jamás’ de los Valmont. La letra de la canción nos puso melancólicos, estábamos listos para ponernos el pijama de papás.