julio 2019

Chris Robinson y el poder del sol

en Novedades

Hace veintisiete años. Por aquel entonces sonaban discos muy potentes: ‘Angel Dust’, de Faith No More; ‘Bricks Are Heavy’, de L7; el mítico ‘Opiate’, de Tool y, cómo no, seguían las erupciones emocionales provocadas por Nirvana con su ‘Nevermind’, Pearl Jam con ‘Ten’ y Soundgarden con ‘Badmotorfinger’. El inicio de los noventa se definió por un cambio estético en el rock muy interesante con músicos de primer orden. 

Por primera vez, en aquel cristalino 1992, The Black Crowes llegaban a Madrid para presentar ‘The Southern Harmony and Musical Companion’ sobre las tablas de la mítica sala Canciller; lo hacían dos años después del pelotazo de debut que supuso ser ‘Shake Your Money Maker’. Las radio vomitaban constantemente el rugido de Chris Robinson en ‘Hard To Handle’, revisando la genialidad de Otis Redding. Entre toda esa experimentación del nuevo sonido de principios de década: garaje punk, heavy pop o grunge, como lo queramos llamar, una banda liderada por dos hermanos surgía del cemento clásico de la música norteamericana y fuimos muchos los que quedamos atónitos. Estilos como el soul, rock sureño, blues y alguna pizca del psicodelia setentera condimentaban la propuesta de estos cuervos negros, hermanos de sangre bien avenidos y que mostraban a las claras que su carrera iba a ser amplia. Gracias a ellos, diversas estéticas del rock se unificaron, ya que tanto los seguidores del ‘álbum negro’ de Metallica, como los de Stone Temple Pilots se podían reunir ante un escenario sin brechas;  la comunión era perfecta. Y no sólo eso, además, The Black Crowes propusieron a muchos jóvenes de la época el descubrimiento de bandas míticas, por citar un par: Allman Brothers o Lynyrd Skynyrd.

Tuvieron una carrera amplia, rica, nueve álbumes de estudio a los que pocos peros se les pueden poner. Pero nada es eterno y llegaron los problemas entre los hermanos. Rich y Chris partieron peras y ahí terminó el vuelo de los cuervos. Por el camino, luminarias como Marc Ford, Greg Rzab, Luther Dickinson, Jackie Greene, Steve Gorman o el finado Eddie Harsch se sumaron a la fiesta. Nombres que ahora nos suenan como solistas o como sidemen de lujo en distintos proyectos.

Rich ha montado la Magpie Salute y Chris puso en marcha hace unos años a su hermandad, ahora están presentando un nuevo álbum, qué digo, un disco asombroso en el que vamos a detenernos. 

La CRB publica ‘Servant Of The Sun’

La Chris Robinson Brotherhood comenzó su andadura en 2011. Como le diría Ross Geller a Rachel Green: “Nos estábamos tomando un tiempo”. Fue en una pausa, en ciernes un desencuentro, pero Chris Robinson comenzaba a investigar con nuevos sonidos y otros músicos; comenzaba a despegarse del mito del cuervo negro. Ahora, el proyecto ha cuajado definitivamente.

La Hermandad no se ha suscrito a un estilo específico, el territorio psicodélico siempre ha estado muy presente y en él, la imaginación parece no tener un final si uno echa una escucha a sus cinco álbumes anteriores. CRB nos presenta ahora ‘Servants of the Sun’, un disco donde se liman muchos aspectos y donde parece que la madurez ha alcanzado su cenit.

Chris Robinson ha iniciado un viaje al corazón del mismísimo ‘pit’ frente al escenario, hacia la estrecha burbuja en la que el público marca el pulso del directo.  Un viaje de inmersión creado por Robinson y el gran guitarrista Neal Casal. El teclista original del banda se suma al proyecto; Adam MacDougall está sobresaliente creando unos trampantojos musicales estupendos, muy destacable en la apertura del álbum con la soberbia y burbujeante introducción de ‘Some Earthly Delights’; junto a él tenemos a Jeff Hill al bajo y al baterista Tony Leone. La producción es extraordinaria y casi abrumadora para el oído. Cada detalle está colocado con un mimo impecable. ‘Some Earthly Delights’ nos prepara para el resto del álbum, y hablamos de nueve temas creados, como el propio Chris Robinson ha dicho, a medida para el espectador de sus conciertos. Ese es el condicionante que se han marcado, una pregunta que ha obtenido respuesta con este ‘Servant Of The Sun’: ¿qué os gustaría escuchar en un concierto? Sí, una sensación muy a lo Grateful Dead, o de cómo hacer una jam session eterna como regalo a quienes les dan su amor.

Más allá de The Black Crowes, muchos hemos amado las formas ante el micrófono de Chris Robinson. Este disco tiene un punto importante de nostalgia en la voz del cantante, ya que por momentos podríamos pensar que nada ha cambiado desde aquellos noventa. El tiempo le ha regalado a este músico una fuerza renovada y mucho más soul, algo que hace que las canciones sean reconocibles al instante y suenen con un color imperial como en ‘Rare Birds’ o en el sencillo ‘The Chauffer’s Daughter’. Pero la CRB sigue su camino lisérgico y juguetón bien definido en temas como ‘Venus in Chrome’ o ‘Star Fell on California’, ambas magníficas señas de identidad de la banda. Por cierto, muy destacable el trabajo limpio, cálido y prístino a las guitarras del maestro Neal Casal, el secreto mejor guardado de la CRB, junto al poder indiscutible de la garganta de Robinson.

Un disco muy recomendable que en breve trataremos en CDS RadioShow como se merece. La hermandad ha regresado con esta colección de canciones libres llenas de imágenes psicodélicas que abren, una vez más, las puertas de la mente. Sea, por muchos años.

GRETA VAN FLEET

Greta Van Fleet, el Rock & Roll sigue vivo

Me creí aquello de que no se vuelve a sentir el amor como en la primera vez. Que eso se queda en el pasado. Y me descubro ahora, con casi 30, como una adolescente, volviendo a sentir ese hormigueo en el estómago y la sensación de que algo enorme está por comenzar.

Y es precisamente del pasado de lo que ellos son profesionales. Me refiero a “Greta Van Fleet”.

Este cuarteto formado por los hermanos Kiszka y su amigo Wagner llega a mi vida como todas las cosas buenas, sin esperarlo. Un regalo llovido del cielo. ¿Cómo iba a rechazar unas entradas para asistir al MadCool a pocas horas de su comienzo?

Inicialmente los platos fuertes, en mi ignorancia, eran los poderosos “Prophets of Rage” y los clásicos “The Cure”. Me esperaba un postre que consideraba de relleno, y resultó ser la guinda del pastel.

Agotada, y tras horas de caminar y bailar a lo largo del recinto, me encamino al escenario donde tocarían los jóvenes, con el pensamiento de lo bien que me venía la localización de aquel concierto, ya que estaba al lado de la puerta de salida. “Un par de temas, y a dormir” pensé ingenua de mi.

Hasta que escuché las primeras notas que salían de los amplificadores. Inmediatamente, mis ojos duplicaron su tamaño y mi boca comenzó a abrirse poco a poco. ¿Qué tenía ante mis ojos? ¿Era Led Zeppelin? ¿Era Queen, AC/DC o Guns N’ Roses? Es Greta Van Fleet. Unos jóvenes de Míchigan que aman la música de siempre. Y veneran a los clásicos.

En mi opinión, unos valientes, que con ese talento musical habrían llegado a la cima realizando cualquier estilo musical mucho más comercial. Pero son leales a sus gustos y a la música que les enseñó su padre desde pequeños.

Insultantemente jóvenes, y con una carrera larguísima por delante, en la que limar y encontrar su auténtica personalidad. Pero oigan, si esto es el comienzo, ¿qué clase de torbellino musical nos espera?

Todos sabemos que suenan a Led Zeppelin, ¿acaso no nos encanta eso? Me parece una perfecta carta de presentación para saber quiénes son, de dónde vienen y muy probablemente, a dónde van.

Agradezco enormemente el viaje al pasado que ofrecen. Porque desde hace mucho, mucho tiempo, no tenía esta sensación, (con la cual me veréis repetirme en múltiples ocasiones), ya que sentí que verdaderamente estaba ante un momento importante para la música. Supongo que como aquel que fue a ver uno de esos conciertos de los primigenios Queen.

Desde que salí del espectáculo, sólo tenía ganas de escucharlos. A pesar de las horas y del cansancio, no pude evitar recurrir a mis auriculares y ponerme a investigar de dónde salía aquella música mágica. Descubrí que el corazón me dio un vuelco con “Black Smoke Rising”, o que el público enloqueció con “Highway Tune” y que no había mejor cierre que “When The Curtain Falls”.

Mezcla de pena y alegría me da saber que hay tan poco material de estos chicos aún. Pena porque sólo tengo su EP “From the Fire” y su LP “Anthem of the Peacefull Army” para escuchar, pero alegría porque sé que se avecinan muchos álbumes con los que disfrutar y transportarme a otro tiempo donde se comprendía la música de esta forma.

Sólo tengo palabras de admiración y agradecimiento para estos chicos, porque tras pasar mucho tiempo rebuscando algo que me llenase, algo que al ponerme los cascos inevitablemente los ojos se me cerrasen para disfrutar con plenitud de esa misteriosa energía, por fin, por fin he vuelto a enamorarme como la primera vez y a ilusionarme con la música como cuando era una adolescente.

Y el futuro, aún está por escribir.

El trap, la democratización de la música

Qué oscuro secreto no conoceremos de Beethoven, Mozart, me vale Picasso y cómo no, Da Vinci. Seguimos descifrando sus claves, las que dejaron a la vista de todo mortal, las que eligieron como legado y como eco en la posteridad. Pero genios de tal calado no pueden estar exentos de “errores” humanos, episodios que hubieran deseado borrar de la historia. Estoy convencido de que no hay camino más directo a la genialidad.

     Observaba atónito a los capos del trap, en sus casas sin más ayuda que un portátil y un micrófono de menor presupuesto que el último de mis antojos, y teniendo mayor repercusión de la que jamás había soñado con todo mi conocimiento y desarrollo musical de una vida entregada a este ingrato arte.

     Ese es el momento, es la encrucijada, el cruce de caminos del que hablaba Robert Johnson. Somos músicos porque entendemos ese lenguaje a otro nivel, es nuestra criba, nuestras oposiciones. Ya no podemos formar parte del espíritu adolescente que compartimos con Nirvana, ni de sentir el alto voltaje de nuestras hormonas en pubertad. La música nos enganchó porque nuestros ídolos supieron hacernos sentir identificados con ellos, porque estábamos hechos de la misma pasta, conectados.

     Es el turno de las nuevas generaciones, ahora es su momento y la mejor posición que podemos tomar es de meros observadores, no obviemos, escuchemos; no corrijamos, aprendamos y no coartemos. Demos libertad y dejemos que se exprese la nueva generación.

     Hagamos un ejercicio, imaginemos que el “Romance Anónimo” fuera obra de los “traperos” del medievo, o que incluso (idea que ha motivado este artículo) es la obra de Paganini que quiso ocultar al mundo. Es genial, la disfrutamos grandes y pequeños y la perpetuamos en la historia de la música, tanto popular como académica… ¿Recuerdas algo de Paganini?, yo no.

     Se me antoja imaginarme al gran Paganini como un gran virtuoso del violín, pero de mayor destreza y talento en la guitarra. Convive con dos facetas musicales, la ortodoxa del violín que le proporciona estabilidad económica y prestigio social, y la heterodoxia de la guitarra, instrumento popular y de un status inferior, que le obliga a ocultar sus desafíos musicales en este universo. Ambas vanguardistas, ambas calando profundamente en la historia. Pero con su corazón enfocado en la segunda, pionero y profeta de la música del futuro.

    A día de hoy conocemos su devoción por ambos instrumentos, no la proporción en la que volcaba el alma sobre ellos.

     ¿Por qué no? Su mayor logro no está escrito en partitura y con su firma, está disipado por todo el cancionero y la tradición popular.

     Ahora tenemos los medios para exprimir hasta la última gota de jugo que existe en el alma humana, la música no puede ser de unos pocos privilegiados, es de todos nosotros. Como defendía Frank Zappa, seamos constructores de la misma. Ni Mozart, ni Beethoven, ni Picasso, ni Da Vinci tenían las instrucciones para dar en el clavo. Eran la mano que blandía el martillo.

     Con cariño de un Artista para todos mis colegas.

Mi viaje en globo

Por Blanca Acebo

La radio que yo recuerdo tenía la particularidad de llevarme de viaje por lugares inimaginados. Cuando niños, era la radio la que nos llevaba de viaje a la Manga, que era algo así como el fin del mundo en la playa. Y ya de más mayorcitos, como el tío aventurero de los Fraggle, la radio nos enviaba postales de lugares remotos haciéndolos tan cercanos como el propio salón de nuestra casa. Porque ya teníamos la tele, si…pero sabíamos apreciar la radio.

Como muchos de mis libros, la radio guarda un lugar especial en mis recuerdos, porque de ella aprendía sobre el mundo y, gracias a ella también, en ocasiones, me alejaba. Las noches sin sueño estaban colmadas de sueños de radio y tengo en mi memoria voces radiofónicas que me han acunado como ninguna nana.

Tan importante fue para mí la radio que, cuando por casualidad me invitaron a participar en un programa me resultó imposible negarme, aunque todas mis voces de radio se alzaran a mis espaldas como titanes de otra época. ¡Y menos mal que es otra época! ¿Cómo si no iba nadie a atreverse a ocupar ese altar que en lo más íntimo de lo íntimo de tu hogar te acompaña sin rozarte nada más que el alma?

En este viaje de radio, sin más pretensiones que hacer algo que nos encanta, la casualidad ha querido que encontremos nuevos amigos para viejas aventuras. La aventura de caminar por lo que se desconoce, la aventura de crear para otros, la aventura de creer, por puro amor, en lo que se hace.

Un año de viaje compartiendo risas y penurias; un año de viaje en nuestras pequeñísimas alturas… Me pregunto qué pensarían Aguilar y Espinosa, Espinosa y Aguilar la primera vez que escucharon a nuestro bebé gamberro en Radio san Nicasio Distrito Rock… “Si la música hablase” diría que no tenemos ni idea, ni sabemos dónde nos estamos metiendo. Y aun así, en nuestro viaje hecho de radio, quedan sortilegios para embaucar al más reacio. Ya no por el Jazz o el Blues de CDS, ni por el más sofisticado encuentro entre Audrey y Cheewbacca (si, Javi Duque, es una directa), ni si quiera por las noches, con o sin karaoke, interpretando a Metallica. Ya no solo es la música la hacedora de nuestras magias. Ahora somos hermanos de armas y por eso os recuerdo a Kavafis:

Cuando emprendas tu viaje, compañero, “pide que el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias. No temas a los lestrigones ni a los ciclopes, ni al colérico Poseidón…seres tales jamás hallaraś en tu camino si tu pensar es elevado, si selecta es la emoción que toca tu espíritu (…)”.

Porque la música puede romper barreras que los hombres nos obcecamos en levantar, tal vez por eso decidimos que fuera nuestro lenguaje y nuestra bandera, para así poder llevar más allá el mensaje de nuestros corazones.

¡Gracias compañeros!

Shin Chan en México

en Cine/Novedades/Víctor Moratalla

El sábado 25 de Mayo de 2019 tuvo lugar en los cines Kinépolis de la Ciudad de la Imagen de Madrid el estreno de la película “Shin Chan en México: El ataque del cactus gigante”. Recibe, además, la denominación de “Premiere” porque es una película que NUNCA llegó a proyectarse en los cines españoles hasta esta fecha.

Pero, la verdadera noticia para los fans es el regreso de Shin Chan a la televisión, a través del canal Fox. El estreno de la cinta es un acto más de promoción alrededor de este hecho; desde 2006, año en el que se estrenó “Shin Chan: Los Adultos Contraatacan” no se había vuelto a saber nada del personaje.

Al principio, la propuesta de llevarle a FOX puede parecer un poco chocante. Pero, tiene todo su sentido ya que en este canal están “Los Simpson”, “Padre de Familia” y “American Dad”. En otras palabras, están los dibujos más gamberros y adultos del panorama clásico actual y contemporáneo. Shin Chan es un personaje que cuaja en este ambiente. Por ello, no es de extrañar que complemente la parrilla de esta cadena.

Dato curioso es que, en Antena 3, ya compartió programación con Los Simpson, otra señal o indicio de que Shin Chan tenía posibilidades para llegar a Fox. Pero, esto sería demasiada casualidad y coincidencia.

Esta serie llegó a España, en el 2000, a través de Telemadrid dentro de  Cyberclub, el programa contenedor de series infantiles y juveniles.

Posteriormente, pasó a formar parte de Antena 3 dentro del programa Club Megatrix. Pero, cuando apareció la TDT pasó a Neox. Paralelamente se posicionó en Cartoon Network y ahora, definitivamente, lo tenemos en FOX.

La respuesta del público ante esta noticia (tanto la del preestreno como la llegada a Fox) ha sido increíble. En el mismo día que las invitaciones de la Premiere se pusieron gratis en Ticketea, se agotaron al poco tiempo. Por suerte, surgieron paralelamente algunos concursos por los que las personas pudieron repescar algunas invitaciones más.

La película trata de cómo Shin Chan y su familia afrontan una nueva vida lejos del barrio y el país que les vieron crecer. La familia se marcha a México porque a Hiroshi, el padre, recibe una oferta de trabajo que le lleva a viajar a esa país.

Los primeros minutos de la película son brillantes, a la hora de conocer cómo fue la despedida de la Familia Nohara del barrio de Kasukabe.

Cuando llegaron a México, imaginaos como fue la experiencia. Adaptarse a un nuevo lugar, a una nueva vida, a unos nuevos compañeros y, aunque cueste creerlo a una nueva amenaza: Un cactus gigante que ataca a la población, aunque su fruto da muchas esperanzas y ayuda a las gentes con el comercio y el desarrollo de la ciudad.

La película, ofrece una temática y estructura similares a los anteriores films. Más o menos, responde a esta fórmula:  “Amenaza + Salvar el mundo = Película”.

Aún así, solo hay una que se libra de este canon y es para muchos la más notoria de su colección “Shin Chan: Los adultos contraatacan”.

Pero, no deja de ser una película con buenos chistes de humor, con una propuesta interesante en lo que se refiere al cambio de escenario, pero esta vez moviendo a la familia Nohara (a la que pertenece Shin Chan) a vivir a otro país fuera de Kashukabe (su barrio, su rutina habitual).

Es un título muy bien elegido porque, si lo usamos en términos metafóricos, Shin Chan se estaba mudando de televisión (de Antena 3 a Fox) y la metáfora está muy bien hecha. 

Y para la adaptación y familiarización con el canal se realizó un maratón con nuevos episodios de Shin Chan el pasado día 22 de Junio. El estreno oficial se realizó el lunes 24 de Junio.  

Esta segunda parte, se puede comparar con una escena poscréditos que no podemos desvelar, ya que es parte importante de la trama. Así, apunto que es la primera película de este personaje que contiene escena postcréditos.

Por mí, se lleva cuatro estrellas.  

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