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Chris Robinson y el poder del sol

en Novedades

Hace veintisiete años. Por aquel entonces sonaban discos muy potentes: ‘Angel Dust’, de Faith No More; ‘Bricks Are Heavy’, de L7; el mítico ‘Opiate’, de Tool y, cómo no, seguían las erupciones emocionales provocadas por Nirvana con su ‘Nevermind’, Pearl Jam con ‘Ten’ y Soundgarden con ‘Badmotorfinger’. El inicio de los noventa se definió por un cambio estético en el rock muy interesante con músicos de primer orden. 

Por primera vez, en aquel cristalino 1992, The Black Crowes llegaban a Madrid para presentar ‘The Southern Harmony and Musical Companion’ sobre las tablas de la mítica sala Canciller; lo hacían dos años después del pelotazo de debut que supuso ser ‘Shake Your Money Maker’. Las radio vomitaban constantemente el rugido de Chris Robinson en ‘Hard To Handle’, revisando la genialidad de Otis Redding. Entre toda esa experimentación del nuevo sonido de principios de década: garaje punk, heavy pop o grunge, como lo queramos llamar, una banda liderada por dos hermanos surgía del cemento clásico de la música norteamericana y fuimos muchos los que quedamos atónitos. Estilos como el soul, rock sureño, blues y alguna pizca del psicodelia setentera condimentaban la propuesta de estos cuervos negros, hermanos de sangre bien avenidos y que mostraban a las claras que su carrera iba a ser amplia. Gracias a ellos, diversas estéticas del rock se unificaron, ya que tanto los seguidores del ‘álbum negro’ de Metallica, como los de Stone Temple Pilots se podían reunir ante un escenario sin brechas;  la comunión era perfecta. Y no sólo eso, además, The Black Crowes propusieron a muchos jóvenes de la época el descubrimiento de bandas míticas, por citar un par: Allman Brothers o Lynyrd Skynyrd.

Tuvieron una carrera amplia, rica, nueve álbumes de estudio a los que pocos peros se les pueden poner. Pero nada es eterno y llegaron los problemas entre los hermanos. Rich y Chris partieron peras y ahí terminó el vuelo de los cuervos. Por el camino, luminarias como Marc Ford, Greg Rzab, Luther Dickinson, Jackie Greene, Steve Gorman o el finado Eddie Harsch se sumaron a la fiesta. Nombres que ahora nos suenan como solistas o como sidemen de lujo en distintos proyectos.

Rich ha montado la Magpie Salute y Chris puso en marcha hace unos años a su hermandad, ahora están presentando un nuevo álbum, qué digo, un disco asombroso en el que vamos a detenernos. 

La CRB publica ‘Servant Of The Sun’

La Chris Robinson Brotherhood comenzó su andadura en 2011. Como le diría Ross Geller a Rachel Green: “Nos estábamos tomando un tiempo”. Fue en una pausa, en ciernes un desencuentro, pero Chris Robinson comenzaba a investigar con nuevos sonidos y otros músicos; comenzaba a despegarse del mito del cuervo negro. Ahora, el proyecto ha cuajado definitivamente.

La Hermandad no se ha suscrito a un estilo específico, el territorio psicodélico siempre ha estado muy presente y en él, la imaginación parece no tener un final si uno echa una escucha a sus cinco álbumes anteriores. CRB nos presenta ahora ‘Servants of the Sun’, un disco donde se liman muchos aspectos y donde parece que la madurez ha alcanzado su cenit.

Chris Robinson ha iniciado un viaje al corazón del mismísimo ‘pit’ frente al escenario, hacia la estrecha burbuja en la que el público marca el pulso del directo.  Un viaje de inmersión creado por Robinson y el gran guitarrista Neal Casal. El teclista original del banda se suma al proyecto; Adam MacDougall está sobresaliente creando unos trampantojos musicales estupendos, muy destacable en la apertura del álbum con la soberbia y burbujeante introducción de ‘Some Earthly Delights’; junto a él tenemos a Jeff Hill al bajo y al baterista Tony Leone. La producción es extraordinaria y casi abrumadora para el oído. Cada detalle está colocado con un mimo impecable. ‘Some Earthly Delights’ nos prepara para el resto del álbum, y hablamos de nueve temas creados, como el propio Chris Robinson ha dicho, a medida para el espectador de sus conciertos. Ese es el condicionante que se han marcado, una pregunta que ha obtenido respuesta con este ‘Servant Of The Sun’: ¿qué os gustaría escuchar en un concierto? Sí, una sensación muy a lo Grateful Dead, o de cómo hacer una jam session eterna como regalo a quienes les dan su amor.

Más allá de The Black Crowes, muchos hemos amado las formas ante el micrófono de Chris Robinson. Este disco tiene un punto importante de nostalgia en la voz del cantante, ya que por momentos podríamos pensar que nada ha cambiado desde aquellos noventa. El tiempo le ha regalado a este músico una fuerza renovada y mucho más soul, algo que hace que las canciones sean reconocibles al instante y suenen con un color imperial como en ‘Rare Birds’ o en el sencillo ‘The Chauffer’s Daughter’. Pero la CRB sigue su camino lisérgico y juguetón bien definido en temas como ‘Venus in Chrome’ o ‘Star Fell on California’, ambas magníficas señas de identidad de la banda. Por cierto, muy destacable el trabajo limpio, cálido y prístino a las guitarras del maestro Neal Casal, el secreto mejor guardado de la CRB, junto al poder indiscutible de la garganta de Robinson.

Un disco muy recomendable que en breve trataremos en CDS RadioShow como se merece. La hermandad ha regresado con esta colección de canciones libres llenas de imágenes psicodélicas que abren, una vez más, las puertas de la mente. Sea, por muchos años.

GRETA VAN FLEET

Greta Van Fleet, el Rock & Roll sigue vivo

Me creí aquello de que no se vuelve a sentir el amor como en la primera vez. Que eso se queda en el pasado. Y me descubro ahora, con casi 30, como una adolescente, volviendo a sentir ese hormigueo en el estómago y la sensación de que algo enorme está por comenzar.

Y es precisamente del pasado de lo que ellos son profesionales. Me refiero a “Greta Van Fleet”.

Este cuarteto formado por los hermanos Kiszka y su amigo Wagner llega a mi vida como todas las cosas buenas, sin esperarlo. Un regalo llovido del cielo. ¿Cómo iba a rechazar unas entradas para asistir al MadCool a pocas horas de su comienzo?

Inicialmente los platos fuertes, en mi ignorancia, eran los poderosos “Prophets of Rage” y los clásicos “The Cure”. Me esperaba un postre que consideraba de relleno, y resultó ser la guinda del pastel.

Agotada, y tras horas de caminar y bailar a lo largo del recinto, me encamino al escenario donde tocarían los jóvenes, con el pensamiento de lo bien que me venía la localización de aquel concierto, ya que estaba al lado de la puerta de salida. “Un par de temas, y a dormir” pensé ingenua de mi.

Hasta que escuché las primeras notas que salían de los amplificadores. Inmediatamente, mis ojos duplicaron su tamaño y mi boca comenzó a abrirse poco a poco. ¿Qué tenía ante mis ojos? ¿Era Led Zeppelin? ¿Era Queen, AC/DC o Guns N’ Roses? Es Greta Van Fleet. Unos jóvenes de Míchigan que aman la música de siempre. Y veneran a los clásicos.

En mi opinión, unos valientes, que con ese talento musical habrían llegado a la cima realizando cualquier estilo musical mucho más comercial. Pero son leales a sus gustos y a la música que les enseñó su padre desde pequeños.

Insultantemente jóvenes, y con una carrera larguísima por delante, en la que limar y encontrar su auténtica personalidad. Pero oigan, si esto es el comienzo, ¿qué clase de torbellino musical nos espera?

Todos sabemos que suenan a Led Zeppelin, ¿acaso no nos encanta eso? Me parece una perfecta carta de presentación para saber quiénes son, de dónde vienen y muy probablemente, a dónde van.

Agradezco enormemente el viaje al pasado que ofrecen. Porque desde hace mucho, mucho tiempo, no tenía esta sensación, (con la cual me veréis repetirme en múltiples ocasiones), ya que sentí que verdaderamente estaba ante un momento importante para la música. Supongo que como aquel que fue a ver uno de esos conciertos de los primigenios Queen.

Desde que salí del espectáculo, sólo tenía ganas de escucharlos. A pesar de las horas y del cansancio, no pude evitar recurrir a mis auriculares y ponerme a investigar de dónde salía aquella música mágica. Descubrí que el corazón me dio un vuelco con “Black Smoke Rising”, o que el público enloqueció con “Highway Tune” y que no había mejor cierre que “When The Curtain Falls”.

Mezcla de pena y alegría me da saber que hay tan poco material de estos chicos aún. Pena porque sólo tengo su EP “From the Fire” y su LP “Anthem of the Peacefull Army” para escuchar, pero alegría porque sé que se avecinan muchos álbumes con los que disfrutar y transportarme a otro tiempo donde se comprendía la música de esta forma.

Sólo tengo palabras de admiración y agradecimiento para estos chicos, porque tras pasar mucho tiempo rebuscando algo que me llenase, algo que al ponerme los cascos inevitablemente los ojos se me cerrasen para disfrutar con plenitud de esa misteriosa energía, por fin, por fin he vuelto a enamorarme como la primera vez y a ilusionarme con la música como cuando era una adolescente.

Y el futuro, aún está por escribir.

El trap, la democratización de la música

Qué oscuro secreto no conoceremos de Beethoven, Mozart, me vale Picasso y cómo no, Da Vinci. Seguimos descifrando sus claves, las que dejaron a la vista de todo mortal, las que eligieron como legado y como eco en la posteridad. Pero genios de tal calado no pueden estar exentos de “errores” humanos, episodios que hubieran deseado borrar de la historia. Estoy convencido de que no hay camino más directo a la genialidad.

     Observaba atónito a los capos del trap, en sus casas sin más ayuda que un portátil y un micrófono de menor presupuesto que el último de mis antojos, y teniendo mayor repercusión de la que jamás había soñado con todo mi conocimiento y desarrollo musical de una vida entregada a este ingrato arte.

     Ese es el momento, es la encrucijada, el cruce de caminos del que hablaba Robert Johnson. Somos músicos porque entendemos ese lenguaje a otro nivel, es nuestra criba, nuestras oposiciones. Ya no podemos formar parte del espíritu adolescente que compartimos con Nirvana, ni de sentir el alto voltaje de nuestras hormonas en pubertad. La música nos enganchó porque nuestros ídolos supieron hacernos sentir identificados con ellos, porque estábamos hechos de la misma pasta, conectados.

     Es el turno de las nuevas generaciones, ahora es su momento y la mejor posición que podemos tomar es de meros observadores, no obviemos, escuchemos; no corrijamos, aprendamos y no coartemos. Demos libertad y dejemos que se exprese la nueva generación.

     Hagamos un ejercicio, imaginemos que el “Romance Anónimo” fuera obra de los “traperos” del medievo, o que incluso (idea que ha motivado este artículo) es la obra de Paganini que quiso ocultar al mundo. Es genial, la disfrutamos grandes y pequeños y la perpetuamos en la historia de la música, tanto popular como académica… ¿Recuerdas algo de Paganini?, yo no.

     Se me antoja imaginarme al gran Paganini como un gran virtuoso del violín, pero de mayor destreza y talento en la guitarra. Convive con dos facetas musicales, la ortodoxa del violín que le proporciona estabilidad económica y prestigio social, y la heterodoxia de la guitarra, instrumento popular y de un status inferior, que le obliga a ocultar sus desafíos musicales en este universo. Ambas vanguardistas, ambas calando profundamente en la historia. Pero con su corazón enfocado en la segunda, pionero y profeta de la música del futuro.

    A día de hoy conocemos su devoción por ambos instrumentos, no la proporción en la que volcaba el alma sobre ellos.

     ¿Por qué no? Su mayor logro no está escrito en partitura y con su firma, está disipado por todo el cancionero y la tradición popular.

     Ahora tenemos los medios para exprimir hasta la última gota de jugo que existe en el alma humana, la música no puede ser de unos pocos privilegiados, es de todos nosotros. Como defendía Frank Zappa, seamos constructores de la misma. Ni Mozart, ni Beethoven, ni Picasso, ni Da Vinci tenían las instrucciones para dar en el clavo. Eran la mano que blandía el martillo.

     Con cariño de un Artista para todos mis colegas.

Mi viaje en globo

Por Blanca Acebo

La radio que yo recuerdo tenía la particularidad de llevarme de viaje por lugares inimaginados. Cuando niños, era la radio la que nos llevaba de viaje a la Manga, que era algo así como el fin del mundo en la playa. Y ya de más mayorcitos, como el tío aventurero de los Fraggle, la radio nos enviaba postales de lugares remotos haciéndolos tan cercanos como el propio salón de nuestra casa. Porque ya teníamos la tele, si…pero sabíamos apreciar la radio.

Como muchos de mis libros, la radio guarda un lugar especial en mis recuerdos, porque de ella aprendía sobre el mundo y, gracias a ella también, en ocasiones, me alejaba. Las noches sin sueño estaban colmadas de sueños de radio y tengo en mi memoria voces radiofónicas que me han acunado como ninguna nana.

Tan importante fue para mí la radio que, cuando por casualidad me invitaron a participar en un programa me resultó imposible negarme, aunque todas mis voces de radio se alzaran a mis espaldas como titanes de otra época. ¡Y menos mal que es otra época! ¿Cómo si no iba nadie a atreverse a ocupar ese altar que en lo más íntimo de lo íntimo de tu hogar te acompaña sin rozarte nada más que el alma?

En este viaje de radio, sin más pretensiones que hacer algo que nos encanta, la casualidad ha querido que encontremos nuevos amigos para viejas aventuras. La aventura de caminar por lo que se desconoce, la aventura de crear para otros, la aventura de creer, por puro amor, en lo que se hace.

Un año de viaje compartiendo risas y penurias; un año de viaje en nuestras pequeñísimas alturas… Me pregunto qué pensarían Aguilar y Espinosa, Espinosa y Aguilar la primera vez que escucharon a nuestro bebé gamberro en Radio san Nicasio Distrito Rock… “Si la música hablase” diría que no tenemos ni idea, ni sabemos dónde nos estamos metiendo. Y aun así, en nuestro viaje hecho de radio, quedan sortilegios para embaucar al más reacio. Ya no por el Jazz o el Blues de CDS, ni por el más sofisticado encuentro entre Audrey y Cheewbacca (si, Javi Duque, es una directa), ni si quiera por las noches, con o sin karaoke, interpretando a Metallica. Ya no solo es la música la hacedora de nuestras magias. Ahora somos hermanos de armas y por eso os recuerdo a Kavafis:

Cuando emprendas tu viaje, compañero, “pide que el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias. No temas a los lestrigones ni a los ciclopes, ni al colérico Poseidón…seres tales jamás hallaraś en tu camino si tu pensar es elevado, si selecta es la emoción que toca tu espíritu (…)”.

Porque la música puede romper barreras que los hombres nos obcecamos en levantar, tal vez por eso decidimos que fuera nuestro lenguaje y nuestra bandera, para así poder llevar más allá el mensaje de nuestros corazones.

¡Gracias compañeros!

Shin Chan en México

en Cine/Novedades/Víctor Moratalla

El sábado 25 de Mayo de 2019 tuvo lugar en los cines Kinépolis de la Ciudad de la Imagen de Madrid el estreno de la película “Shin Chan en México: El ataque del cactus gigante”. Recibe, además, la denominación de “Premiere” porque es una película que NUNCA llegó a proyectarse en los cines españoles hasta esta fecha.

Pero, la verdadera noticia para los fans es el regreso de Shin Chan a la televisión, a través del canal Fox. El estreno de la cinta es un acto más de promoción alrededor de este hecho; desde 2006, año en el que se estrenó “Shin Chan: Los Adultos Contraatacan” no se había vuelto a saber nada del personaje.

Al principio, la propuesta de llevarle a FOX puede parecer un poco chocante. Pero, tiene todo su sentido ya que en este canal están “Los Simpson”, “Padre de Familia” y “American Dad”. En otras palabras, están los dibujos más gamberros y adultos del panorama clásico actual y contemporáneo. Shin Chan es un personaje que cuaja en este ambiente. Por ello, no es de extrañar que complemente la parrilla de esta cadena.

Dato curioso es que, en Antena 3, ya compartió programación con Los Simpson, otra señal o indicio de que Shin Chan tenía posibilidades para llegar a Fox. Pero, esto sería demasiada casualidad y coincidencia.

Esta serie llegó a España, en el 2000, a través de Telemadrid dentro de  Cyberclub, el programa contenedor de series infantiles y juveniles.

Posteriormente, pasó a formar parte de Antena 3 dentro del programa Club Megatrix. Pero, cuando apareció la TDT pasó a Neox. Paralelamente se posicionó en Cartoon Network y ahora, definitivamente, lo tenemos en FOX.

La respuesta del público ante esta noticia (tanto la del preestreno como la llegada a Fox) ha sido increíble. En el mismo día que las invitaciones de la Premiere se pusieron gratis en Ticketea, se agotaron al poco tiempo. Por suerte, surgieron paralelamente algunos concursos por los que las personas pudieron repescar algunas invitaciones más.

La película trata de cómo Shin Chan y su familia afrontan una nueva vida lejos del barrio y el país que les vieron crecer. La familia se marcha a México porque a Hiroshi, el padre, recibe una oferta de trabajo que le lleva a viajar a esa país.

Los primeros minutos de la película son brillantes, a la hora de conocer cómo fue la despedida de la Familia Nohara del barrio de Kasukabe.

Cuando llegaron a México, imaginaos como fue la experiencia. Adaptarse a un nuevo lugar, a una nueva vida, a unos nuevos compañeros y, aunque cueste creerlo a una nueva amenaza: Un cactus gigante que ataca a la población, aunque su fruto da muchas esperanzas y ayuda a las gentes con el comercio y el desarrollo de la ciudad.

La película, ofrece una temática y estructura similares a los anteriores films. Más o menos, responde a esta fórmula:  “Amenaza + Salvar el mundo = Película”.

Aún así, solo hay una que se libra de este canon y es para muchos la más notoria de su colección “Shin Chan: Los adultos contraatacan”.

Pero, no deja de ser una película con buenos chistes de humor, con una propuesta interesante en lo que se refiere al cambio de escenario, pero esta vez moviendo a la familia Nohara (a la que pertenece Shin Chan) a vivir a otro país fuera de Kashukabe (su barrio, su rutina habitual).

Es un título muy bien elegido porque, si lo usamos en términos metafóricos, Shin Chan se estaba mudando de televisión (de Antena 3 a Fox) y la metáfora está muy bien hecha. 

Y para la adaptación y familiarización con el canal se realizó un maratón con nuevos episodios de Shin Chan el pasado día 22 de Junio. El estreno oficial se realizó el lunes 24 de Junio.  

Esta segunda parte, se puede comparar con una escena poscréditos que no podemos desvelar, ya que es parte importante de la trama. Así, apunto que es la primera película de este personaje que contiene escena postcréditos.

Por mí, se lleva cuatro estrellas.  

Lord Vedder visita Madrid

en Conciertos/Especiales/Rock Ladies

Eddie Vedder o la historia de cómo el germen del grunge sigue vivo y consigue arañarnos el corazón

Aún con la emoción en el cuerpo escribimos estas líneas, y aunque hemos tenido días para masticar y digerir lo acontecido el pasado 22 de junio en el WiZink Center de Madrid, no se nos quita la piel erizada.

Un espectáculo sencillo, íntimo, donde la poderosa y mítica voz del vocalista de Pearl Jam, nos invitaba a compartir con él más de dos horas de historia de la música. En lo que parecía el salón de una casa y acompañado únicamente de un cuarteto de cuerda y sus guitarras.

“Alive” abre el espectáculo, con una luz tenue y sin el cantante en el escenario, interpretado por el cuarteto de cuerda (Red Limo String Quartet). El precalientamiento idóneo para un público con sed de Pearl Jam. Esto deja el patio caldeado para recibir al artista con una tremenda ovación que desemboca en “Far Behind” de su álbum en solitario “Into the Wild” para la película de Sean Penn de mismo nombre.

Apoteósico arranque que hace que el público conecte con el artista hasta el final del espectáculo, en el cual pudimos vibrar con clásicos como “Inmortality”, “Better Man” o “Black” de Pearl Jam. También hubo hueco para algunos de sus proyectos personales, “Ukelele songs”, “Into the Wild” o “Society” que cantó a dúo con el irlandés Glen Hansard que le acompaña en esta gira, realizando un show previo al concierto que tampoco deja indiferente a nadie. Sin duda, Eddie sabe rodearse de artistas que hacen del evento algo inmenso.

No fueron necesarias luces de neón, fuegos artificiales o una horda de músicos. Acudimos al espectáculo de una de las voces más emblemáticas del rock y más emotivas. Un show concebido desde la sencillez, cargado de sentimiento y apelando a la nostalgia en todo momento.

Una auténtica reivindicación del rock con mayúsculas, del rock de siempre, de los clásicos. Comenzando con el homenaje que le dedicó a su maestro Tom Petty, al cual consideraba mentor y amigo. Bonito detalle que Vedder le dedicase a sus hijas la emocionante versión que realizó de “Wildflowers” de Petty, ya que en su interior contiene aquello que le gustaría ellas que supiesen.

The Clash estuvo presente en el espectáculo, ya que la historia del rock sin ellos no se podría escribir. Un sorprendente “Should I Stay or Should I Go” a golpe de ukelele electrificado llevó al público al éxtasis, ya que no pudimos evitar corear su pegadizo estribillo.

R.E.M. también tuvo su momento con “It Happened Today”, en cuya versión Vedder nos invitaba a cantar con él, alcanzando un estado de comunión increíble entre el público y el artista.

Y para cerrar no podía faltar el padre de todo. El padre de aquello que Eddie lleva representando toda su carrera: Neil Young. El padre del grunge.

“Rockin’ in the free world” ponía la guinda al pastel. El resumen perfecto de aquello que nos quería decir Vedder: ¡Viva la música libre! ¡Viva la música en directo! En definitiva… ¡VIVA LA MÚSICA!

Rock Ladies en Ivoox

Puños y acordes en New York

en Comic/Novedades

Os queremos recomendar una estupenda novela gráfica que acaba de ser publicada y que tiene que ver, y mucho, con la música de los años treinta, el blues y el jazz, y la mitología del boxeo y los gangsters.

Su título es ‘Blue Note’ y ha sido publicada hace unas semanas por Norma Editorial. Firmada por dos jóvenes autores franceses que llevan un tiempo colaborando, ellos son el parisino Mathieu Mariolle y el lyones Mikaël Bourgouin, ambos guionistas mientras que este último es el encargado del dibujo y el color. Su relación se inicia previo a 2010 con el lanzamiento de los dos primeros volúmenes de la serie Shangai que fueron publicados por Drugstore.

‘Blue Note’ tiene influencias artísticas de Blueberry y la ambientación y escenarios nos podrían llevar a recordar algunas de las secuencias del ‘Road to Perdition’ de Max Allan Collins.

La historia nos sitúa en el año 1933, en la ciudad de Nueva York,  treinta días antes del final de la Ley Seca; y eso supone el final de siete años de control de la mafia, del comercio ilegal de alcohol, de la corrupción de alto nivel, y de la clandestinidad. Ese mismo año el Departamento de Justicia de los Estados Unidos adquieren el presidio de Alcatraz en San Francisco, lugar al que iría a parar Al Capone. Precisamente, Capone y otros nombres muy conocidos aparecen como guiños en los diálogos de este relato construido en paralelo.

El protagonista es el Dante’s Lodge, el club de jazz más famoso de la ciudad, donde los más grandes del momento tocan música para los bebedores habituales. Ahí se van a cruzar las vidas de Jack Doyle, un boxeador irlandés ahogado por las deudas y por su propio orgullo herido, y un joven e ingenuo guitarrista, algo ambicioso, con un talento muy especial pero con un problema muy concreto, al que se conoce como RJ, no digo más. El diablo hace su presencia aquí de soslayo. Hay también un potente personaje femenino, Miss Lena, que va a ser, junto con un par de mafiosos de desigual envergadura y un par de músicos buscavidas quienes completen el reparto.

Ambos llegan a la gran manzana por motivos distintos pero estos acabarán metiéndoles a ambos en una espiral de intereses muy peligrosos entre gangsters que ven como la fiesta del alcohol ilegal se acaba y deben trazar nuevos planes para seguir ganando pasta.

El volumen tiene algunos momentos fabulosos que se rematan con frases muy potentes y todo ello con una vis muy cinematográfica.

Mathieu Mariolle y Mikaël Bourgouin retratan así la vida estadounidense de la década de los 30. Utilizando un lenguaje visual poderoso a través de las expresiones y los cambios de color, pero sobre todo a través del ritmo narrativo que es muy ágil y, aunque la estructura en paralelo pueda tener en algún momento pequeños huecos, llegando a restar algo de credibilidad a alguna de las escenas, en general funciona bien. En cuanto al dibujo, es sobrio y de tintes clásico y, como ya he dicho, el uso del color es muy inteligente, sin excesos cromáticos. 

La iconografía de la novela nos trae algunos momentos que son guiños magníficos que todos los que conocemos más o menos aquellos años vamos a agradecer y mucho. No vamos a realizar spoilers para que os animéis a ir a vuestra tienda favorita, este tomo merece la pena tanto si te gusta el cómic como si te apasiona la música. 

‘Blue Note’, de Mariolle y Bourgouin

J. J. Cale, la luz que quiso ser sombra

en Novedades

‘Stay Around’ nos devuelve a un J. J. Cale inédito. Un músico muy especial que sigue influyendo tanto a maestros como a quienes buscan consagrarse. Un estilista genuino, motor del ‘Tulsa Sound’

Cuando echamos la vista atrás y recordamos a las grandes figuras de la música no sólo las reconocemos por sus logros. Todos esos tipos lucían soberbios, divertidos; histriones con peluca y maquillaje que forzaban el mensaje a través de la comedia o el drama en sus apariciones públicas. Casi todos ellos querían ser luz, y en luz se convirtieron.

Pero ser foco constante de atención tiene sus contras. No han sido pocos los músicos que han rechazado de plano ser estrellas en aras de tener una vida propia, alejada de los objetivos y los flashes, de los rodajes y las entrevistas. Músicos que han dedicado su vida a componer e interpretar, sidemen de lujo que han orquestado, desde el papel y la segunda fila, carreras legendarias.

J. J. Cale es un ejemplo. Un gigante que decidió volar bajo el radar de los mass media, trabajando para grandes astros en la virtud de la sombra.

El ‘sonido Tulsa’ estará eternamente ligado a su nombre. Otros participaron de su creación; él lo sublimó. Tomando como referencia el blues, el jazz y el country, resolvió composiciones libres y frescas, a las que entregó un mágico susurro en forma de brisa. Así, a principios de los setenta, un álbum como Naturally iba a explotar en los oídos de diestros guitarristas que no esperaban tal embate.

Neil Young o Eric Clapton, entre otros muchos, son los ejemplos más directos de su influencia, que se lo digan a Knopfler. Ellos bebían esa brisa con ansia, y sin ningún reparo, más bien con pleitesía, algunos de ellos lo expresaron en sus biografías, y cómo no, lo dejan patente en sus carreras.

Ahora estamos ante un nuevo J. J. Cale, más que nuevo, inédito, un músico que guardaba su privacidad con celo. Pero no solo eso. Ahora sabemos que Cale era dueño de un archivo extenso de canciones que no llegó a publicar. Grabaciones caseras unas, otras de estudio. A saber, por amor a su música o porque no tuvieron la salida esperada, ahí quedaron. Y no es algo inusual en este artista, ya que, a menudo, Cale guardaba tomas descartadas de un álbum para el posterior lanzamiento de sus siguiente proyecto.

Su viuda, Christine Lakeland Cale, y su amigo y manager, Mike Kappus, han decidido sacar de las sombras al compositor, al interprete, al genio. Así ha nacido Stay Around, un disco que encierra una colección de canciones maravillosas, puño y letra, pura emoción, J. J. Cale. El disco es conmovedor, su belleza se nos pega al instante; ahí están esas voces dobladas, casi siempre una tercera por encima, y esas guitarras a la contra que parecen desfogarse sobre los railes del ferrocarril. Todo un maestro.

Tan sólo una de las piezas de Stay Around no está escrita por él. ‘My Baby Blues’ fue la primera canción que Christine y J. J. grabaron a cuarteto en el estudio Bradley’s Barn; corría el año 1977, acababan conocerse y ella entró en una banda que le iba a cambiar la vida. Con la publicación del disco ella cierra un círculo. Lo más jugoso para nosotros, Stay Around puede tener continuación debido al extenso repertorio que ha quedado sin publicar.

"Hello Sunshine" es el primer sencillo del próximo álbum de Springsteen, Western Stars.

De las carreteras a los desiertos de Springsteen

en Novedades

Ya tenemos el primer adelanto del nuevo disco ‘Western Star’ de Bruce Springsteen, ‘Hello Sunshine’

Ser padre te hace tomar ciertas precauciones y vivir eternamente preocupado; una parte de tu vida envejece, es así. 

Anoche, a la hora bruja, se colgó el primer sencillo de ‘Western Star’, el decimonoveno álbum de estudio de Bruce Springsteen. Durante dos semanas, el equipo de CDS RadioShow ha estado esperando con ansia ese momento. Se hablaba del cariz de su nueva producción desde los sitios especializados. O no tan nueva, ya que el disco comenzó a trazarse en 2011; la composición de ‘Easy Money’ cambió el rumbo del Boss y le llevó hasta ‘Wreacking Ball’, dejando aparcadas las composiciones de lo que iba a ser este disco que el próximo 14 de junio conoceremos al completo.

Retomo lo de hacerse mayor. Hace poco, un servidor no se hubiese dormido como un lirón, agotado por los quehaceres y por los juegos. En ese pasado reciente lo hicimos de madrugada lluviosa con la publicación de ‘Magic’, en el mismo coche donde después escuchamos al completo ‘Working on a Dream’, gracias a que uno de los dos consiguió el disco antes que el resto de casi todos los mortales. Pero no, esta vez no. En aquellos tiempos, hubiese esperado al momento de escuchar en primicia compartida ‘Hello Sunshine’, la bella canción que nos ha ofrecido Bruce acompañada de un vídeo con imágenes lomo y con el texto de la misma sobreimpreso. Servidor hubiese escuchado esta canción con el teléfono en la mano, compartiendo cada compás de la misma con el compañero y amigo de batallas radiofónicas a diario. Que si suena a Harry Nilson o John Denver, que si lo hace a Glen Campbell, que si el sol brilla más en California y el Boss ha cambiado su moto por lo que parece ser un Morgan encabritado de la yeguada de Marty Robbins, la portada es sorprendente porque no sabemos aún si nos gusta o no (Springsteen nunca se ha distinguido por ofrecernos buenas cubiertas, más allá de la gloriosa fotografía de ‘Born to Run’). Hubiéramos hablado de los arreglos de cuerda que nos presenta el sencillo, de que finalmente no hay E Street, pero que sí habrá colaboraciones de sus socios en la gira. Nos habríamos alegrado de la presencia de David Sancious, un seguro de calidad, como ya demostró en el pasado. Hubiese cabido incluso una defensa de esa tristeza asumida y aceptada del de Freehold que ya descubrimos durante la lectura de su autobiografía. En definitiva, la noche se podría haber prolongado un par de horas hablando sobre esos escasos cuatro minutos de canción.

El karma, un fuerte dolor de cervicales y la necesidad de orinar con mayor frecuencia en la noche me han hecho levantarme a las tres de la mañana y en ese instante, mientras buscaba un ibuprofeno y encendía el iPad para escuchar la canción con auriculares -que nadie notase en casa mi inevitable insomnio-, he visto los mensajes de éxtasis de mi amigo. También preocupado por él, no he contestado. Y sí, la canción es un bombón que nos lleva a esas letanías de precisión quirúrgica de ‘The Ghost of Tom Joad’ o ‘Devils & Dust’, el Springsteen solitario, poeta que escribe versos como: “Sabes que siempre he amado la ciudad solitaria. Esas calles vacías, sin nadie alrededor. Si te enamoras de la soledad, terminas así”.

En un instante, mi amigo entrará por la puerta de la redacción, hablaremos de todo esto a la luz del día, vibraremos ante el regreso de Bruce a Madrid para tocar el álbum, criticaremos a los criticadores que desde las redes sociales llevan un día poniendo pegas, tomaremos café y volveremos a escuchar la canción juntos a todo volumen.

Así que escribo esto para pedir perdón a mi amigo, y a mí mismo, por hacerme mayor, como Bruce. Hoy, la ilusión sigue intacta por la música de Springsteen; quizás es mayor viendo que el héroe de Jersey es ya un abuelo bien conservado, por aquello de buscar la inspiración en los mejores ejemplos.

Eric Johnson, la guitarra definitiva

en Especiales

Un músico en la antípoda de lo común que sigue marcando tendencias del estilo en casi todos los guitarristas actuales

La tierra de las oportunidades es cualquiera donde pisa Eric Johnson, probablemente uno de los guitarristas mas prolíficos, y con un inmenso bagaje musical dentro de la cabeza.

Podríamos referirnos a él como el músico mas hábil y con una destreza natural fuera de lo común. Un músico al que envidia medio planeta, el de mayor talento y visión espacial que podemos encontrarnos en el universo de música instrumental hecha con una guitarra. Dominar varios estilos queda al alcance de muy pocos, el jazz, el country, el auténtico pop, el blues o el rock mas primigenio.

En los foros todos preguntan como sacar el sonido que escupe su Fender Stratocaster Sunburst, se puede responder de manera sencilla. Necesitas un amplificador 1950’s Fender Twin, un pedal Dunlop Fuzz Face, un Dyna Comp Compressor de MXR, y el famoso Ibanez TS9 Tube Screamer que siempre acompañaba a Steve Ray Vaugahn. Ya esta. Y después caes en la cuenta de que el sonido de Eric proviene de dentro. Pocos elementos, pues en suma es purista de las tonalidades, Eric Johnson distingue si el pedal funciona con pilas, o esta enchufado a la corriente.

Son mas de treinta años de carrera, en su discografía personal no encontramos mas de ocho o nueve discos de estudio, y algún que otro directo. Estas exigencias atienden a la búsqueda constante de lo genial, de no dar cabida a lo primero que le pasa por la cabeza. La constante evolución para mejorar aún más su técnica es casi una obsesión, además de una sentida obligación de rendir tributo a sus maestros: Scotty Moore con Elvis, Nokie Edwards con Ventures, a Yardbirds, Cream, Hendrix, Jeff Beck , Chet Atkins o su amado West Montgomery, al que considera el guitarrista mas libre del mundo. Montgomery representa la libertad que atiende a no tener que pensar técnicamente, sino solo ejecutar todo lo que has aprendido y ya forma parte de ti como músico. Prueba de su influencia la encontramos en ‘East Wes’ del álbum ‘Ah Via Musicom’ Y en ‘Manhattan’ de ‘Venus Isle’.

Muchos productores cuentan la aventura de una grabación cualquiera de Eric, hasta que no cierra los ojos y se le saltan las lágrimas con un solo, el resto se desecha. Pistas que serían joyas para cualquiera, quedan relegadas a la papelera, porque no le emocionan a él.

Eric Johnson es el músico que habita en la antípoda de lo común

José Luis Spinosa

Amante total de los interpretes de piano clásico, ahí es donde Eric vio el camino, en como traducir ese sonido a las seis cuerdas y recrear la belleza en ocasiones con posiciones que harían romper la muñeca a cualquiera.

No dejes de escuchar ‘Cliffs of Dover’ o ‘Songs for George’ donde lo genuino cabe en poco menos de dos minutos, ambas del álbum ‘Ah Via Musicom’ de 1990. O la versión tan personal que hace de ‘Mr.Pc’ de John Coltrane en el ‘Europa Live’ de 2014, por poner solo tres ejemplos de la magnitud que puede llegar a alcanzar Johnson con tan pocos elementos.

Escuchando a Eric Johnson uno tiene la extraña sensación de que pasó a ser mariposa sin ser gusano.

Novedades

Chris Robinson y el poder del sol

Hace veintisiete años. Por aquel entonces sonaban discos muy potentes: ‘Angel Dust’, de Faith No More; ‘Bricks Are Heavy’, de L7; el mítico ‘Opiate’, de Tool y, cómo no, seguían las erupciones emocionales provocadas por Nirvana con su ‘Nevermind’, Pearl Jam con ‘Ten’ y Soundgarden con ‘Badmotorfinger’. El inicio de los noventa se definió por un cambio estético en el rock muy interesante con músicos de primer orden. 

Por primera vez, en aquel cristalino 1992, The Black Crowes llegaban a Madrid para presentar ‘The Southern Harmony and Musical Companion’ sobre las tablas de la mítica sala Canciller; lo hacían dos años después del pelotazo de debut que supuso ser ‘Shake Your Money Maker’. Las radio vomitaban constantemente el rugido de Chris Robinson en ‘Hard To Handle’, revisando la genialidad de Otis Redding. Entre toda esa experimentación del nuevo sonido de principios de década: garaje punk, heavy pop o grunge, como lo queramos llamar, una banda liderada por dos hermanos surgía del cemento clásico de la música norteamericana y fuimos muchos los que quedamos atónitos. Estilos como el soul, rock sureño, blues y alguna pizca del psicodelia setentera condimentaban la propuesta de estos cuervos negros, hermanos de sangre bien avenidos y que mostraban a las claras que su carrera iba a ser amplia. Gracias a ellos, diversas estéticas del rock se unificaron, ya que tanto los seguidores del ‘álbum negro’ de Metallica, como los de Stone Temple Pilots se podían reunir ante un escenario sin brechas;  la comunión era perfecta. Y no sólo eso, además, The Black Crowes propusieron a muchos jóvenes de la época el descubrimiento de bandas míticas, por citar un par: Allman Brothers o Lynyrd Skynyrd.

Tuvieron una carrera amplia, rica, nueve álbumes de estudio a los que pocos peros se les pueden poner. Pero nada es eterno y llegaron los problemas entre los hermanos. Rich y Chris partieron peras y ahí terminó el vuelo de los cuervos. Por el camino, luminarias como Marc Ford, Greg Rzab, Luther Dickinson, Jackie Greene, Steve Gorman o el finado Eddie Harsch se sumaron a la fiesta. Nombres que ahora nos suenan como solistas o como sidemen de lujo en distintos proyectos.

Rich ha montado la Magpie Salute y Chris puso en marcha hace unos años a su hermandad, ahora están presentando un nuevo álbum, qué digo, un disco asombroso en el que vamos a detenernos. 

La CRB publica ‘Servant Of The Sun’

La Chris Robinson Brotherhood comenzó su andadura en 2011. Como le diría Ross Geller a Rachel Green: “Nos estábamos tomando un tiempo”. Fue en una pausa, en ciernes un desencuentro, pero Chris Robinson comenzaba a investigar con nuevos sonidos y otros músicos; comenzaba a despegarse del mito del cuervo negro. Ahora, el proyecto ha cuajado definitivamente.

La Hermandad no se ha suscrito a un estilo específico, el territorio psicodélico siempre ha estado muy presente y en él, la imaginación parece no tener un final si uno echa una escucha a sus cinco álbumes anteriores. CRB nos presenta ahora ‘Servants of the Sun’, un disco donde se liman muchos aspectos y donde parece que la madurez ha alcanzado su cenit.

Chris Robinson ha iniciado un viaje al corazón del mismísimo ‘pit’ frente al escenario, hacia la estrecha burbuja en la que el público marca el pulso del directo.  Un viaje de inmersión creado por Robinson y el gran guitarrista Neal Casal. El teclista original del banda se suma al proyecto; Adam MacDougall está sobresaliente creando unos trampantojos musicales estupendos, muy destacable en la apertura del álbum con la soberbia y burbujeante introducción de ‘Some Earthly Delights’; junto a él tenemos a Jeff Hill al bajo y al baterista Tony Leone. La producción es extraordinaria y casi abrumadora para el oído. Cada detalle está colocado con un mimo impecable. ‘Some Earthly Delights’ nos prepara para el resto del álbum, y hablamos de nueve temas creados, como el propio Chris Robinson ha dicho, a medida para el espectador de sus conciertos. Ese es el condicionante que se han marcado, una pregunta que ha obtenido respuesta con este ‘Servant Of The Sun’: ¿qué os gustaría escuchar en un concierto? Sí, una sensación muy a lo Grateful Dead, o de cómo hacer una jam session eterna como regalo a quienes les dan su amor.

Más allá de The Black Crowes, muchos hemos amado las formas ante el micrófono de Chris Robinson. Este disco tiene un punto importante de nostalgia en la voz del cantante, ya que por momentos podríamos pensar que nada ha cambiado desde aquellos noventa. El tiempo le ha regalado a este músico una fuerza renovada y mucho más soul, algo que hace que las canciones sean reconocibles al instante y suenen con un color imperial como en ‘Rare Birds’ o en el sencillo ‘The Chauffer’s Daughter’. Pero la CRB sigue su camino lisérgico y juguetón bien definido en temas como ‘Venus in Chrome’ o ‘Star Fell on California’, ambas magníficas señas de identidad de la banda. Por cierto, muy destacable el trabajo limpio, cálido y prístino a las guitarras del maestro Neal Casal, el secreto mejor guardado de la CRB, junto al poder indiscutible de la garganta de Robinson.

Un disco muy recomendable que en breve trataremos en CDS RadioShow como se merece. La hermandad ha regresado con esta colección de canciones libres llenas de imágenes psicodélicas que abren, una vez más, las puertas de la mente. Sea, por muchos años.

GRETA VAN FLEET

Greta Van Fleet, el Rock & Roll sigue vivo

Me creí aquello de que no se vuelve a sentir el amor como en la primera vez. Que eso se queda en el pasado. Y me descubro ahora, con casi 30, como una adolescente, volviendo a sentir ese hormigueo en el estómago y la sensación de que algo enorme está por comenzar.

Y es precisamente del pasado de lo que ellos son profesionales. Me refiero a “Greta Van Fleet”.

Este cuarteto formado por los hermanos Kiszka y su amigo Wagner llega a mi vida como todas las cosas buenas, sin esperarlo. Un regalo llovido del cielo. ¿Cómo iba a rechazar unas entradas para asistir al MadCool a pocas horas de su comienzo?

Inicialmente los platos fuertes, en mi ignorancia, eran los poderosos “Prophets of Rage” y los clásicos “The Cure”. Me esperaba un postre que consideraba de relleno, y resultó ser la guinda del pastel.

Agotada, y tras horas de caminar y bailar a lo largo del recinto, me encamino al escenario donde tocarían los jóvenes, con el pensamiento de lo bien que me venía la localización de aquel concierto, ya que estaba al lado de la puerta de salida. “Un par de temas, y a dormir” pensé ingenua de mi.

Hasta que escuché las primeras notas que salían de los amplificadores. Inmediatamente, mis ojos duplicaron su tamaño y mi boca comenzó a abrirse poco a poco. ¿Qué tenía ante mis ojos? ¿Era Led Zeppelin? ¿Era Queen, AC/DC o Guns N’ Roses? Es Greta Van Fleet. Unos jóvenes de Míchigan que aman la música de siempre. Y veneran a los clásicos.

En mi opinión, unos valientes, que con ese talento musical habrían llegado a la cima realizando cualquier estilo musical mucho más comercial. Pero son leales a sus gustos y a la música que les enseñó su padre desde pequeños.

Insultantemente jóvenes, y con una carrera larguísima por delante, en la que limar y encontrar su auténtica personalidad. Pero oigan, si esto es el comienzo, ¿qué clase de torbellino musical nos espera?

Todos sabemos que suenan a Led Zeppelin, ¿acaso no nos encanta eso? Me parece una perfecta carta de presentación para saber quiénes son, de dónde vienen y muy probablemente, a dónde van.

Agradezco enormemente el viaje al pasado que ofrecen. Porque desde hace mucho, mucho tiempo, no tenía esta sensación, (con la cual me veréis repetirme en múltiples ocasiones), ya que sentí que verdaderamente estaba ante un momento importante para la música. Supongo que como aquel que fue a ver uno de esos conciertos de los primigenios Queen.

Desde que salí del espectáculo, sólo tenía ganas de escucharlos. A pesar de las horas y del cansancio, no pude evitar recurrir a mis auriculares y ponerme a investigar de dónde salía aquella música mágica. Descubrí que el corazón me dio un vuelco con “Black Smoke Rising”, o que el público enloqueció con “Highway Tune” y que no había mejor cierre que “When The Curtain Falls”.

Mezcla de pena y alegría me da saber que hay tan poco material de estos chicos aún. Pena porque sólo tengo su EP “From the Fire” y su LP “Anthem of the Peacefull Army” para escuchar, pero alegría porque sé que se avecinan muchos álbumes con los que disfrutar y transportarme a otro tiempo donde se comprendía la música de esta forma.

Sólo tengo palabras de admiración y agradecimiento para estos chicos, porque tras pasar mucho tiempo rebuscando algo que me llenase, algo que al ponerme los cascos inevitablemente los ojos se me cerrasen para disfrutar con plenitud de esa misteriosa energía, por fin, por fin he vuelto a enamorarme como la primera vez y a ilusionarme con la música como cuando era una adolescente.

Y el futuro, aún está por escribir.

El trap, la democratización de la música

Qué oscuro secreto no conoceremos de Beethoven, Mozart, me vale Picasso y cómo no, Da Vinci. Seguimos descifrando sus claves, las que dejaron a la vista de todo mortal, las que eligieron como legado y como eco en la posteridad. Pero genios de tal calado no pueden estar exentos de “errores” humanos, episodios que hubieran deseado borrar de la historia. Estoy convencido de que no hay camino más directo a la genialidad.

     Observaba atónito a los capos del trap, en sus casas sin más ayuda que un portátil y un micrófono de menor presupuesto que el último de mis antojos, y teniendo mayor repercusión de la que jamás había soñado con todo mi conocimiento y desarrollo musical de una vida entregada a este ingrato arte.

     Ese es el momento, es la encrucijada, el cruce de caminos del que hablaba Robert Johnson. Somos músicos porque entendemos ese lenguaje a otro nivel, es nuestra criba, nuestras oposiciones. Ya no podemos formar parte del espíritu adolescente que compartimos con Nirvana, ni de sentir el alto voltaje de nuestras hormonas en pubertad. La música nos enganchó porque nuestros ídolos supieron hacernos sentir identificados con ellos, porque estábamos hechos de la misma pasta, conectados.

     Es el turno de las nuevas generaciones, ahora es su momento y la mejor posición que podemos tomar es de meros observadores, no obviemos, escuchemos; no corrijamos, aprendamos y no coartemos. Demos libertad y dejemos que se exprese la nueva generación.

     Hagamos un ejercicio, imaginemos que el “Romance Anónimo” fuera obra de los “traperos” del medievo, o que incluso (idea que ha motivado este artículo) es la obra de Paganini que quiso ocultar al mundo. Es genial, la disfrutamos grandes y pequeños y la perpetuamos en la historia de la música, tanto popular como académica… ¿Recuerdas algo de Paganini?, yo no.

     Se me antoja imaginarme al gran Paganini como un gran virtuoso del violín, pero de mayor destreza y talento en la guitarra. Convive con dos facetas musicales, la ortodoxa del violín que le proporciona estabilidad económica y prestigio social, y la heterodoxia de la guitarra, instrumento popular y de un status inferior, que le obliga a ocultar sus desafíos musicales en este universo. Ambas vanguardistas, ambas calando profundamente en la historia. Pero con su corazón enfocado en la segunda, pionero y profeta de la música del futuro.

    A día de hoy conocemos su devoción por ambos instrumentos, no la proporción en la que volcaba el alma sobre ellos.

     ¿Por qué no? Su mayor logro no está escrito en partitura y con su firma, está disipado por todo el cancionero y la tradición popular.

     Ahora tenemos los medios para exprimir hasta la última gota de jugo que existe en el alma humana, la música no puede ser de unos pocos privilegiados, es de todos nosotros. Como defendía Frank Zappa, seamos constructores de la misma. Ni Mozart, ni Beethoven, ni Picasso, ni Da Vinci tenían las instrucciones para dar en el clavo. Eran la mano que blandía el martillo.

     Con cariño de un Artista para todos mis colegas.

Mi viaje en globo

Por Blanca Acebo

La radio que yo recuerdo tenía la particularidad de llevarme de viaje por lugares inimaginados. Cuando niños, era la radio la que nos llevaba de viaje a la Manga, que era algo así como el fin del mundo en la playa. Y ya de más mayorcitos, como el tío aventurero de los Fraggle, la radio nos enviaba postales de lugares remotos haciéndolos tan cercanos como el propio salón de nuestra casa. Porque ya teníamos la tele, si…pero sabíamos apreciar la radio.

Como muchos de mis libros, la radio guarda un lugar especial en mis recuerdos, porque de ella aprendía sobre el mundo y, gracias a ella también, en ocasiones, me alejaba. Las noches sin sueño estaban colmadas de sueños de radio y tengo en mi memoria voces radiofónicas que me han acunado como ninguna nana.

Tan importante fue para mí la radio que, cuando por casualidad me invitaron a participar en un programa me resultó imposible negarme, aunque todas mis voces de radio se alzaran a mis espaldas como titanes de otra época. ¡Y menos mal que es otra época! ¿Cómo si no iba nadie a atreverse a ocupar ese altar que en lo más íntimo de lo íntimo de tu hogar te acompaña sin rozarte nada más que el alma?

En este viaje de radio, sin más pretensiones que hacer algo que nos encanta, la casualidad ha querido que encontremos nuevos amigos para viejas aventuras. La aventura de caminar por lo que se desconoce, la aventura de crear para otros, la aventura de creer, por puro amor, en lo que se hace.

Un año de viaje compartiendo risas y penurias; un año de viaje en nuestras pequeñísimas alturas… Me pregunto qué pensarían Aguilar y Espinosa, Espinosa y Aguilar la primera vez que escucharon a nuestro bebé gamberro en Radio san Nicasio Distrito Rock… “Si la música hablase” diría que no tenemos ni idea, ni sabemos dónde nos estamos metiendo. Y aun así, en nuestro viaje hecho de radio, quedan sortilegios para embaucar al más reacio. Ya no por el Jazz o el Blues de CDS, ni por el más sofisticado encuentro entre Audrey y Cheewbacca (si, Javi Duque, es una directa), ni si quiera por las noches, con o sin karaoke, interpretando a Metallica. Ya no solo es la música la hacedora de nuestras magias. Ahora somos hermanos de armas y por eso os recuerdo a Kavafis:

Cuando emprendas tu viaje, compañero, “pide que el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias. No temas a los lestrigones ni a los ciclopes, ni al colérico Poseidón…seres tales jamás hallaraś en tu camino si tu pensar es elevado, si selecta es la emoción que toca tu espíritu (…)”.

Porque la música puede romper barreras que los hombres nos obcecamos en levantar, tal vez por eso decidimos que fuera nuestro lenguaje y nuestra bandera, para así poder llevar más allá el mensaje de nuestros corazones.

¡Gracias compañeros!

Shin Chan en México

El sábado 25 de Mayo de 2019 tuvo lugar en los cines Kinépolis de la Ciudad de la Imagen de Madrid el estreno de la película “Shin Chan en México: El ataque del cactus gigante”. Recibe, además, la denominación de “Premiere” porque es una película que NUNCA llegó a proyectarse en los cines españoles hasta esta fecha.

Pero, la verdadera noticia para los fans es el regreso de Shin Chan a la televisión, a través del canal Fox. El estreno de la cinta es un acto más de promoción alrededor de este hecho; desde 2006, año en el que se estrenó “Shin Chan: Los Adultos Contraatacan” no se había vuelto a saber nada del personaje.

Al principio, la propuesta de llevarle a FOX puede parecer un poco chocante. Pero, tiene todo su sentido ya que en este canal están “Los Simpson”, “Padre de Familia” y “American Dad”. En otras palabras, están los dibujos más gamberros y adultos del panorama clásico actual y contemporáneo. Shin Chan es un personaje que cuaja en este ambiente. Por ello, no es de extrañar que complemente la parrilla de esta cadena.

Dato curioso es que, en Antena 3, ya compartió programación con Los Simpson, otra señal o indicio de que Shin Chan tenía posibilidades para llegar a Fox. Pero, esto sería demasiada casualidad y coincidencia.

Esta serie llegó a España, en el 2000, a través de Telemadrid dentro de  Cyberclub, el programa contenedor de series infantiles y juveniles.

Posteriormente, pasó a formar parte de Antena 3 dentro del programa Club Megatrix. Pero, cuando apareció la TDT pasó a Neox. Paralelamente se posicionó en Cartoon Network y ahora, definitivamente, lo tenemos en FOX.

La respuesta del público ante esta noticia (tanto la del preestreno como la llegada a Fox) ha sido increíble. En el mismo día que las invitaciones de la Premiere se pusieron gratis en Ticketea, se agotaron al poco tiempo. Por suerte, surgieron paralelamente algunos concursos por los que las personas pudieron repescar algunas invitaciones más.

La película trata de cómo Shin Chan y su familia afrontan una nueva vida lejos del barrio y el país que les vieron crecer. La familia se marcha a México porque a Hiroshi, el padre, recibe una oferta de trabajo que le lleva a viajar a esa país.

Los primeros minutos de la película son brillantes, a la hora de conocer cómo fue la despedida de la Familia Nohara del barrio de Kasukabe.

Cuando llegaron a México, imaginaos como fue la experiencia. Adaptarse a un nuevo lugar, a una nueva vida, a unos nuevos compañeros y, aunque cueste creerlo a una nueva amenaza: Un cactus gigante que ataca a la población, aunque su fruto da muchas esperanzas y ayuda a las gentes con el comercio y el desarrollo de la ciudad.

La película, ofrece una temática y estructura similares a los anteriores films. Más o menos, responde a esta fórmula:  “Amenaza + Salvar el mundo = Película”.

Aún así, solo hay una que se libra de este canon y es para muchos la más notoria de su colección “Shin Chan: Los adultos contraatacan”.

Pero, no deja de ser una película con buenos chistes de humor, con una propuesta interesante en lo que se refiere al cambio de escenario, pero esta vez moviendo a la familia Nohara (a la que pertenece Shin Chan) a vivir a otro país fuera de Kashukabe (su barrio, su rutina habitual).

Es un título muy bien elegido porque, si lo usamos en términos metafóricos, Shin Chan se estaba mudando de televisión (de Antena 3 a Fox) y la metáfora está muy bien hecha. 

Y para la adaptación y familiarización con el canal se realizó un maratón con nuevos episodios de Shin Chan el pasado día 22 de Junio. El estreno oficial se realizó el lunes 24 de Junio.  

Esta segunda parte, se puede comparar con una escena poscréditos que no podemos desvelar, ya que es parte importante de la trama. Así, apunto que es la primera película de este personaje que contiene escena postcréditos.

Por mí, se lleva cuatro estrellas.  

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