Blanca Acebo

Mi viaje en globo

Por Blanca Acebo

La radio que yo recuerdo tenía la particularidad de llevarme de viaje por lugares inimaginados. Cuando niños, era la radio la que nos llevaba de viaje a la Manga, que era algo así como el fin del mundo en la playa. Y ya de más mayorcitos, como el tío aventurero de los Fraggle, la radio nos enviaba postales de lugares remotos haciéndolos tan cercanos como el propio salón de nuestra casa. Porque ya teníamos la tele, si…pero sabíamos apreciar la radio.

Como muchos de mis libros, la radio guarda un lugar especial en mis recuerdos, porque de ella aprendía sobre el mundo y, gracias a ella también, en ocasiones, me alejaba. Las noches sin sueño estaban colmadas de sueños de radio y tengo en mi memoria voces radiofónicas que me han acunado como ninguna nana.

Tan importante fue para mí la radio que, cuando por casualidad me invitaron a participar en un programa me resultó imposible negarme, aunque todas mis voces de radio se alzaran a mis espaldas como titanes de otra época. ¡Y menos mal que es otra época! ¿Cómo si no iba nadie a atreverse a ocupar ese altar que en lo más íntimo de lo íntimo de tu hogar te acompaña sin rozarte nada más que el alma?

En este viaje de radio, sin más pretensiones que hacer algo que nos encanta, la casualidad ha querido que encontremos nuevos amigos para viejas aventuras. La aventura de caminar por lo que se desconoce, la aventura de crear para otros, la aventura de creer, por puro amor, en lo que se hace.

Un año de viaje compartiendo risas y penurias; un año de viaje en nuestras pequeñísimas alturas… Me pregunto qué pensarían Aguilar y Espinosa, Espinosa y Aguilar la primera vez que escucharon a nuestro bebé gamberro en Radio san Nicasio Distrito Rock… “Si la música hablase” diría que no tenemos ni idea, ni sabemos dónde nos estamos metiendo. Y aun así, en nuestro viaje hecho de radio, quedan sortilegios para embaucar al más reacio. Ya no por el Jazz o el Blues de CDS, ni por el más sofisticado encuentro entre Audrey y Cheewbacca (si, Javi Duque, es una directa), ni si quiera por las noches, con o sin karaoke, interpretando a Metallica. Ya no solo es la música la hacedora de nuestras magias. Ahora somos hermanos de armas y por eso os recuerdo a Kavafis:

Cuando emprendas tu viaje, compañero, “pide que el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias. No temas a los lestrigones ni a los ciclopes, ni al colérico Poseidón…seres tales jamás hallaraś en tu camino si tu pensar es elevado, si selecta es la emoción que toca tu espíritu (…)”.

Porque la música puede romper barreras que los hombres nos obcecamos en levantar, tal vez por eso decidimos que fuera nuestro lenguaje y nuestra bandera, para así poder llevar más allá el mensaje de nuestros corazones.

¡Gracias compañeros!

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