"Hello Sunshine" es el primer sencillo del próximo álbum de Springsteen, Western Stars.

De las carreteras a los desiertos de Springsteen

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Ya tenemos el primer adelanto del nuevo disco ‘Western Star’ de Bruce Springsteen, ‘Hello Sunshine’

Ser padre te hace tomar ciertas precauciones y vivir eternamente preocupado; una parte de tu vida envejece, es así. 

Anoche, a la hora bruja, se colgó el primer sencillo de ‘Western Star’, el decimonoveno álbum de estudio de Bruce Springsteen. Durante dos semanas, el equipo de CDS RadioShow ha estado esperando con ansia ese momento. Se hablaba del cariz de su nueva producción desde los sitios especializados. O no tan nueva, ya que el disco comenzó a trazarse en 2011; la composición de ‘Easy Money’ cambió el rumbo del Boss y le llevó hasta ‘Wreacking Ball’, dejando aparcadas las composiciones de lo que iba a ser este disco que el próximo 14 de junio conoceremos al completo.

Retomo lo de hacerse mayor. Hace poco, un servidor no se hubiese dormido como un lirón, agotado por los quehaceres y por los juegos. En ese pasado reciente lo hicimos de madrugada lluviosa con la publicación de ‘Magic’, en el mismo coche donde después escuchamos al completo ‘Working on a Dream’, gracias a que uno de los dos consiguió el disco antes que el resto de casi todos los mortales. Pero no, esta vez no. En aquellos tiempos, hubiese esperado al momento de escuchar en primicia compartida ‘Hello Sunshine’, la bella canción que nos ha ofrecido Bruce acompañada de un vídeo con imágenes lomo y con el texto de la misma sobreimpreso. Servidor hubiese escuchado esta canción con el teléfono en la mano, compartiendo cada compás de la misma con el compañero y amigo de batallas radiofónicas a diario. Que si suena a Harry Nilson o John Denver, que si lo hace a Glen Campbell, que si el sol brilla más en California y el Boss ha cambiado su moto por lo que parece ser un Morgan encabritado de la yeguada de Marty Robbins, la portada es sorprendente porque no sabemos aún si nos gusta o no (Springsteen nunca se ha distinguido por ofrecernos buenas cubiertas, más allá de la gloriosa fotografía de ‘Born to Run’). Hubiéramos hablado de los arreglos de cuerda que nos presenta el sencillo, de que finalmente no hay E Street, pero que sí habrá colaboraciones de sus socios en la gira. Nos habríamos alegrado de la presencia de David Sancious, un seguro de calidad, como ya demostró en el pasado. Hubiese cabido incluso una defensa de esa tristeza asumida y aceptada del de Freehold que ya descubrimos durante la lectura de su autobiografía. En definitiva, la noche se podría haber prolongado un par de horas hablando sobre esos escasos cuatro minutos de canción.

El karma, un fuerte dolor de cervicales y la necesidad de orinar con mayor frecuencia en la noche me han hecho levantarme a las tres de la mañana y en ese instante, mientras buscaba un ibuprofeno y encendía el iPad para escuchar la canción con auriculares -que nadie notase en casa mi inevitable insomnio-, he visto los mensajes de éxtasis de mi amigo. También preocupado por él, no he contestado. Y sí, la canción es un bombón que nos lleva a esas letanías de precisión quirúrgica de ‘The Ghost of Tom Joad’ o ‘Devils & Dust’, el Springsteen solitario, poeta que escribe versos como: “Sabes que siempre he amado la ciudad solitaria. Esas calles vacías, sin nadie alrededor. Si te enamoras de la soledad, terminas así”.

En un instante, mi amigo entrará por la puerta de la redacción, hablaremos de todo esto a la luz del día, vibraremos ante el regreso de Bruce a Madrid para tocar el álbum, criticaremos a los criticadores que desde las redes sociales llevan un día poniendo pegas, tomaremos café y volveremos a escuchar la canción juntos a todo volumen.

Así que escribo esto para pedir perdón a mi amigo, y a mí mismo, por hacerme mayor, como Bruce. Hoy, la ilusión sigue intacta por la música de Springsteen; quizás es mayor viendo que el héroe de Jersey es ya un abuelo bien conservado, por aquello de buscar la inspiración en los mejores ejemplos.

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