El Glam cumple 50 años

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Bowie, Bolan y productores se encargaron de trazar la leyenda de la música con maquillaje y lentejuela

Tiempos convulsos, necesidad de creer, rezar a un nuevo dios. Los periódicos de ayer se inundaban de nostalgia cuando recordaban los flequillos llenos de cera que en los años cincuenta habían desbordado las calles. Fueron los que dieron paso al lado sofisticado del Rock & Roll; las canciones más serias, los otros flequillos lánguidos que propusieron los protagonistas de la invasión británica, los excesos que mostraron a los que hoy son abuelos respetados, esos que a sus setenta y muchos siguen ofreciendo lo mismo.

¿Y que iban a decir los que tenían que innovar en los primeros setenta? Sin tenerlo demasiado claro, supieron que lo harían con colores y trapos que incomodarían a los menos pintaos. Inglaterra estaba a punto de parir un nuevo movimiento musical.

Lo que propusieron principalmente Marc Bolan y David Bowie no tenía que ver solo con la música, sino también con una estética que distaba años luz de lo establecido y que iba a ganar, por legiones, a los imberbes que tenían la actitud cargada al máximo.

David Bowie, el iluminado para unos y el que se cambiaba de chaqueta para otros. Oportunista y genio a partes iguales. Si hemos de quedarnos con algo jugoso, sin duda es el amor que profesaba por su mayor odiador, Marc Bolan, quien se ganó que Lady Stardust fuese para él, y que su imagen fuera proyectada en cada concierto acompañando al tema.

Ziggy Stardust pisoteó el lado folk que había propuesto Bowie y supuso el ascenso definitivo de las lentejuelas, y la electricidad glamurosa llena de guitarras dobladas de Marc Bolan acabaron con el mismo folk que les acompañó desde el inicio.

No podemos olvidar la importancia de los productores, en este caso Tony Visconti que, a la postre, no solo dio sentido a las ideas de los primigenios, si no que ayudó a otros como Sparks, Iggy Pop o Stranglers. Visconti recordó donde estaban las bases. Sino, decidme si el piano, en el estribillo de ‘Star’ de Bowie, no es la reencarnación de Little Richard.

Fueron muchos los llamados, y no demasiados los elegidos. Roxy Music escondiéndose detrás de un pseudo estilo mayor, con un Phil Manzanera que lo mismo ponía las cuerdas a Brian Ferry como producía a la postres los senderos de traición que encaminaron las huestes de nuestro Bunbury. Queen sumó el Glam a la ópera rock, y a todas las disciplinas que se puedan imaginar. Todos, en suma, iban a inspirar el “do it yourself” del movimiento punk. Pero eso es otra historia, y aún sin salir de Gran Bretaña.

Por mencionar a algunos de los guitarristas que hicieron posible que el Glam se instaurara como modelo a seguir y a ser recordado, recuerdo ahora a tres guitarristas fundamentales.

Mick Ronson

Mick Ronson adecuó sus formas de salvaje de la pradera a la belleza armónica para que sus solos parecieran una extensión de la voz de Bowie. Influenciado por Jeff Beck, y teniendo en cuenta que esa cota de genialidad solo esta en las manos del mecánico de Stratocasters, uso a discreción el Wha-Wha. Siempre recortando agudos con este pedal para que su Les Paul sonara mas nasal si cabe. Sin él, Bowie no habría crecido de la forma exponencial que lo hizo. De hecho, con la marcha de Ronson de la banda del duque blanco, se acabaron los discos homéricos, y pasaron a ser solo geniales.

Ronson y Bowie

‘Con la marcha de Ronson de la banda del duque blanco, se acabaron los discos homéricos, y pasaron a ser solo geniales’

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Marc Bolan

Bolan fue la Glam Star por excelencia. Había dejado atrás su paso por John’s Children, el folk-rock y el hipismo, para caer en Tyranosaurus Rex. Junto al batería Steve Took, solo unos años después, cambiando a Took por Mickey Finn, acorta el nombre en los discos a T.Rex, bajo este nombre graba ‘Electric Warrior’, ‘The Slider’ y ‘Tanx’, trabajos que encerraron joyas como ‘Get it on’, ‘Metal Guru’ o ‘Tenement Lady’ respectivamente.

Bolan

La característica principal de Bolan radicaba en su capacidad para sacar oro de sus escasas habilidades a la guitarra. Es capaz de crear auténticos mantras pop en forma de riffs que querían ser Clapton y Hendrix pero que, sin darse cuenta, siempre eran Marc Bolan. Poco valorada su factura musical, fue el tiempo el que le dio la razón.

Brian May

En aquella unión, tan extraña como genial, que dio como resultado Queen, había personalidades dispares, y mucha memoria musical. Sobre todo, en la cabeza de Brian May. Quizá ellos pertenecían a la era post Glam, y contaron con la ventaja de saber donde incidir para hacerse gigantes; mucho mas que un Tyranosauro, o que una araña de Marte.

May

Las influencias de May, nunca ha sido dudoso de ellas, fueron básicamente The Shadows y Django Reinhardt. Hasta para esto hay que subirlo a un pedestal, porque consiguió escapar de todo aquello para dar una vuelta de tuerca a su estilo. Comenzaba a mirar más a Hendrix, recordemos sino la pieza titulada ‘Liar’, en el debut de Queen en 1973. La grabación de sus solos y riffs llevaban horas; por la densidad y por ese entramado maravilloso que colocaba la voz de Freddie Mercury en el lugar que merecía. El uso del Delay fue imprescindible y su guitarra, caso a parte. Aquel cacho de madera lo comenzó a construir con su padre con tan solo quince años. Las cuerdas tenían que ser frenos de bicicleta; la pua, una moneda de dos peniques. No había para más.

En el Glam, como en la vida, solo somos jóvenes en los preparativos. Cuando nos toca la guerra, somos mayores por norma.

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