Música para follar

en Especiales

Hace frío ahí fuera y la piel requiere de música. A ser posible, la mejor


Nos ponemos prosaicos; sí, llega San Valentín. Música para follar, amar, acariciar…, eso es lo que os queremos regalar con esta entrada al blog. Y nos diréis, mujeres y hombres, que, como con las lecturas o las escuchas, es mejor centrar la atención en lo que se tiene entre manos para poder llegar a entenderlo mejor. Pues nosotros apostamos a que la música es la mejor llave al deseo y a la mejor praxis amatoria. Y esto lo decimos sin contrastar estudios de la universidad de Massachussetts, Boston, Oxford o la Sorbona; lo decimos desde la experiencia del rugoso sonido del buen vinilo a tiempo.

Además, la música facilita el ritmo corporal y sirve de medida mental para las fases del juego. Hay que divertirse.

Preliminares, incendio de soul


Aún queda una semana para que llegue el día de cupido. Nos adelantamos para que vayáis practicando y perfeccionando vuestra lista de canciones. Pero sobretodo, para que todos follemos más y mejor.

Como en las grandes batallas, el ingenio es divertido, la preparación del terreno y la estrategia suele ser la clave del éxito y el soul es el mejor ingrediente para entrar en calor. Nos podríamos poner clásicos, pero para adaptarnos al siglo XXI buscamos artistas que puedan incendiar nuestro deseo. Recordad, la sorpresa es el arma definitiva.

El primero al que atendemos es Curtis Harding. Un músico brillante que viene siguiendo las líneas clásicas del sonido que proponían tipos como Marvin Gaye. Este single de adelanto de su nuevo disco titulado ‘Where we are’ es pura pasión y una extraordinaria banda sonora para introducirnos en harina. Cadencia sutil, cálida, de tono firme y lleno de groove para digitalizar el asunto. Una duración que sobrepasa los siete minutos.

Ya estamos en contacto y el cuerpo pide algo más movido. Ideal, el último sencillo de James Hunter Six. Dejamos atrás las sutilezas y vamos al lado salvaje, aquel que nos mostró James Brown, por poner un ejemplo. Este cambio ayuda ya para usar técnicas que hagan gritar como grita el cantante británico. Es hora de practicar la técnica vocal. Entre ambos temas tenemos unos diez minutos, hay que echar más leña al fuego y subir el tempo.

Sharon Jones nos enseñó a amar durante 100 días y 100 noches. Ojalá os pongáis objetivos a más largo plazo. Aceleramos y combinamos, olé por San Valentín. Esto funciona, es un buen reactivo para crear la necesidad de conquistar mayores profundidades. Pero no olvidemos que hay que seguir cambiando de ritmo y crear tensión.

Lee Fields, la pausa, el receso, el momento líquido, ideal para seguir modelando el éxtasis. Estamos en torno a los quince minutos de buen sexo. Le podemos añadir alguna canción más, depende de la necesidad de cada cual. Pero, sobre todo, recordad, el sexo cuando estas en pareja es cosa de dos. Hay que comunicarse. Puedes excederte y dejar de hacer magia de un momento a otro. Todo ingrediente en su justa medida.

Música negra para cuerpos luminosos con zonas oscuras, duras y húmedas.

Al magro del asunto, follemos


Aunque os entren las prisas, que no está mal en ocasiones arrancar de 0 a 100, os proponemos ir acelerando. Anaut nos dejaban en su último disco ‘Hello There’ una pieza estupenda para comenzar a disfrutar de las profundidades. ‘Don’t Let Me Down’; entra despacio, va creciendo y culmina entre gritos y guitarrazos estupendos. Dura ocho minutos y de entrada no nos merma el físico, nos da para poder respirar y crecer. Es un buen inicio.

Tras comenzar haciendo crecer el ansia, qué mejor que el rítmico blues sudoroso de Koko Taylor, con vibratos de armónica y fills de batería, todo esto antes de la tormenta, puro fuego diabólico para acelerar hacia el que deseamos que ya sea el segundo éxtasis.

Acelerando que es gerundio, nos ponemos clásicos. ‘Mr. Blue Sky’ lo tiene todo, incluso los coros celestiales del orgasmo que igual se nos escapaba antes. Cada ritmo puede funcionar para cambios posturales fantásticos. El final del tema te da para recibir un deseo de embestida importante.

Sumemos más cambios de ritmo y algo de moda, para algunos.

No descubrimos nada, ‘Bohemian Rapsody’ es una amalgama de romanticismo, diversión y explosión, con besos y abrazos finales, que no definitivos. El cuerpo nos pide más y hay que forzar la máquina.

Para gustos, lugares


Del tema siguiente no diremos más; el sexo debe ser sucio para que sea bueno, no le deis más vueltas. Hay ritmos aplicables, siempre que sean consentidos por ambas partes, que pueden producir mucho placer. Conversar sobre ellos puede ser divertido, además de encendernos. Loquillo nos pone las pilas y aunque el tema tiene un título que nos sirve como broma, el mejor consejo que podemos dar es que las cosas en la pareja se deben hablar. Si hay quorum, el garaje puede ser un lugar estupendo donde disfrutar de la música. Al lío.

La victoria son las ganas de volver


No equivoquéis la meta, ese chorro cálido de liberación mutua es un regalo. Correrse como si no hubiera un mañana es ley, pero disfrutad del combate sin prisas por conseguir la victoria.

Os proponemos a Jimmy Barnes junto a Tina Arena y la guitarra de Joe Bonamassa. Un tema gigante donde podemos soltar alaridos de placer y soltar toda la adrenalina que nos recorre el cuerpo. Le falta velocidad pero le sobra emoción y atiende al deseo más primitivo.

Como con los mejores discos, el resultado del asalto debe ser el de querer repetir. Es importante la alegría, el sentirse bien con uno mismo. Este artículo lo escribe un par de hombres, no lo escondamos. Pero nos gustaría pensar que gozamos de sensibilidad y buenas maneras. Que somos tipos sanos y que el sexo nos divierte y está al nivel de satisfacción de la música. Corto o largo, echemos buenos polvos, sigamos follando y amando, a ser posible con buena música y sin necesidad de fumar tras la batalla. Robert Ellis es la alegría personificada en el último sencillo que nos ha entregado. No os olvidéis de besar y abrazar hasta quedar dormidos.

¡Ah! Cuando despertéis, repetid.

Deseamos que esta playlist, como otras muchas que os podríamos proponer, os funcione. Pero añadimos, lo más importante es que deis con la pareja perfecta para ponerla en práctica, no vaya a ser que a él o a ella le guste el reggaeton. Recordad que al final, estos son los gustos de CDS RadioShow, ni mejores ni peores, tan sólo son los nuestros.

Feliz San Valentín, y que sea a menudo.

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