Stevie Ray Vaughn

30 años de In Step

en Especiales

Cada cosa para cada tiempo, y luego los locos

Es imposible imaginar los años veinte en otro color que no sea blanco y negro, los sesenta sin flores y los ochenta sin neones. Hasta que llega un tipo con pinta de outlaw y sin pedir permiso ni perdón revitaliza el blues abrazando al rock a tal nivel, que hace que el mundo se rinda ante tamaña mezcla y despliegue de virtuosismo.

El tipo en cuestión era Steve Ray Vaughan, el genio que tuvimos, tenemos y tendremos la suerte de disfrutar. Gracias al apoyo de David Bowie, que le pidió colaborar en un video musical, tuvo la oportunidad de irrumpir en la escena musical con un álbum espléndido ‘Texas Flood’, en el año 83, después de haber probado suerte, escenarios y luchas sin azares claro esta, con ‘Triple Threat Revue’ en el 76 junto Wesley Curly Clark en el bajo y Mike Kindred al piano, que abandonarían el barco muy rápido y Freddie Pharoah en la batería y Lou Ann Barton poniendo la voz. Precisamente la marcha de este, hizo que Steve Ray tuviera que ponerse en mitad de un escenario a cantar. Benditos dobles problemas.

Pero damos un salto en el tiempo, porque venimos a hablar de ‘In Step’ el álbum del cual Steve se sintió mas orgulloso, en primer lugar por que había superado los problemas con el alcohol y las drogas, y en segundo lugar, por que desde la sobriedad absoluta había sellado para siempre su identidad al lado de sus amigos, Tommy Shannon en el bajo, Chris Layton en la batería y Reese Wynans en las teclas.

Abría el álbum con ‘The House is Rocking’, energía en estado puro, la revolución del rock n roll. ‘Crossfire’ fue el single que escuchó medio mundo y que supuso ser el cierre de muchos conciertos.

Las temáticas eran optimistas, y para ello se imbuía en un pasado que parecía ajeno, y lejano. Un ejemplo de ello ‘Tightrope’, donde además dejó riffs definitivos y magistrales.

‘Let me love you baby’ fue la revisión que hicieron los Double Trouble del clásico de Buddy Guy, con el respeto al máximo, copiando muchos pasajes, pero ofreciendo lo necesario para hacerse actual en aquellos finales de los 80.

‘Leave my girl alone’, o la gama de ruidos y voz ronca que te llevan al auténtico paraíso. Al llegar a ‘Travis Walk’, uno tiene el pleno convencimiento de la grandeza de un hombre de música, evocando a Merle Travis, otro de sus maestros, a través del boogie y de esa forma de tocar única e irrepetible.

Tanto ‘Wall of denial’, como ‘Scratch-n-Sniff’ o ‘Love my darlin’ dan continuidad a un álbum que parece estar preparándose para los fuegos artificiales, con el enfoque y uso intensivo del swing y los gritos comedidos para entrar en el reino del jazz por momentos.

Llega el final del álbum con un corte definitivo que hace que en cada escucha sientas la obligación de revisar toda la carrera del tejano, incluso puede impulsarte a irte a la tienda mas cercana para comprar una reedición de la Stratocaster de Steve Ray.

Hablo de ‘Riviera Paradise’, la balada que conmueve a propios y a extraños. Esa que han tachado de “la fácil” del álbum, la misma sobre la que Jeff Beck , Robben Ford, o Eric Johnson han derrochado no pocos elogios y alabanzas, y han alertado a todos los seguidores del jazz de su escucha.

Parece un cuento macabro, que existiera un ‘Lenny’ en ‘Texas Flood’ y un ‘Riviera Paradise’ en ‘In Step’.

Ambas primas hermanas, el principio y el final. Por que de la noche del 26 de Agosto del año 1990, ya se ha hablado mucho, del concierto que se celebraba al lado de su hermano Jimmie, con Eric Clapton, Buddy Guy y Robert Cray, y del vuelo que nunca llegó a su destino, dejándonos huérfanos de uno de los músicos mas influyentes del mundo del blues.

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